Reseña de la obra de Lizardi.

Por: Brandon Méndez Tapia. 


PRÓLOGO.

Este trabajo nace como resultado, en primer lugar, de la lectura de la novela El Periquillo Sarniento, pero al leer su introducción me di cuenta que podría extenderse bastante un trabajo sobre la importancia que tuvo José Joaquín Fernández de Lizardi para el desarrollo del proceso de “Ilustración” en México, la independencia de nuestro país y la posterior configuración de la identidad nacional. Trataré entonces de observar en esta introducción cuestiones biográficas del autor relacionadas con sus obras, en el desarrollo los elementos principales y cómo es que funcionan para los propósitos que Lizardi se planteó durante toda su vida, posteriormente en el epílogo realizaré algunas consideraciones sobre las obras revisadas.

En primer lugar, algunos datos sobre la vida de Lizardi; él nació en México el 15 de noviembre de 1776, su madre era española y su padre era mexicano, a la corta edad de cuatro años se traslada la familia a Tepotzotlán, donde cursará su primera educación, posteriormente será enviado de nuevo a México para estudiar en el Colegio de San Ildefonso, de este momento de su vida sale a relucirse un poco de las condiciones del Colegio, entre otras, en El Periquillo Sarniento que escribirá mucho tiempo después. No se tiene constancia exacta de que haya logrado terminar el colegio, pues tuvo que dejarlo a más de la mitad de la carrera cursada, porque su padre moría. Sin embargo, algunos biógrafos piensan que sí recibió el grado de Bachiller en Artes en San Ildefonso, para luego estudiar Teología.

Por el mismo tiempo que salía del colegio, en 1798, tuvo que encontrarse un trabajo, el cual consiguió como juez interino en Taxco y posteriormente en un pequeño pueblo del distrito de Acapulco. En 1805 contrae matrimonio con Dolores Orendain, y es hasta 1808 que aparece su primera obra la Polaca, en honor de Fernando VII. En 1810 sucedió un episodio por el que Lizardi va a tener su primera estadía en la cárcel; los insurgentes se acercaban a la ciudad y Lizardi tenía un cargo importante en la ciudad con relación directa con el virrey, por lo que de inmediato dio aviso del peligro y proclamó su fidelidad, el virrey autoriza a Lizardi y a las demás autoridades para que pongan en marcha las acciones necesarias para que Taxco permaneciera fiel, sin embargo, a la llegada de los insurgentes fueron recibidos como héroes. Cuando los realistas entran en la ciudad, tiempo después, se incautan todos los bienes de Lizardi y se prepara su juicio y el de otras autoridades. A partir de este momento su vida encontrará en medio de la duda y la desconfianza, por un lado, las autoridades españolas no confiaban en él por el incidente en Taxco y por otro, cuando finalmente se unió a Iturbide, los insurgentes se quejaban de sus primeros escritos y de su blandeza para con los enemigos y su afán de no derramar la sangre.

A partir de 1812, con la Constitución de Cádiz y la libertad de imprenta, Lizardi abre un periódico llamado El Pensador Mexicano, el cuál posteriormente adoptará como pseudónimo, en este periódico se hablan de los problemas del país extensamente, desde cuestiones de política hasta salud pública. En 1815, todavía con El Pensador… salen a la luz otros varios periódicos como Las sombras de Heráclito y Demócrito del cuál sólo salen dos números, sale también en mayo la Alacena de las Frioleras y en agosto del año siguiente aparece su suplemento, los Cajoncitos de la Alacena.

Conforme avanza el desarrollo de la Independencia la censura aumenta en grado proporcional y Lizardi va encontrando muchas dificultades para el periodismo, comienza entonces a tantear el terreno de la narración en novela. Aparece por entonces (1816) El Periquillo Sarniento, más como una necesidad vital que literaria, pues Lizardi fue de uno de los pocos personajes que vivían de sus publicaciones. Los tres primeros tomos salen sin problema como entregas periódicas, el cuarto y quinto fueron prohibidos por el censor y sólo se publicaron después de su muerte, en 1831.

En esta misma época salen también otras obras como la edición de sus Fábulas (1817), Las Noches tristes (1818), La Quijotita y su prima (1818 y 1819) y trabaja también en Don Catrín de la Fachenda que es aprobado por el censor en 1820.

En 1820 puede dedicarse otra vez al periodismo y salen a la luz El Conductor Eléctrico y múltiples folletos de los cuáles parece el más importante Chamorro y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América., así como la Contestación de El Pensador a la carta que se dice dirigida él por el coronel don Agustín de Iturbide., por los cuáles será arrestado con cargos de sedición. Desde la cárcel escribirá su Defensa que El Pensador Mexicano presentó a la Junta de censura de esta capital, en la que se muestra como contrario a los métodos de la Independencia, siendo que prefiere una independencia por la Cortes, sin que se derrame sangre de españoles y mexicanos, o bien prefiere no tenerla. Tiempo después, ya cuando se une a Iturbide, harto de la guerra se mostrará como defensor de los medios necesarios para conseguir la independencia, incluyendo la violencia que antes tanto rechazaba.

Aunque podría seguir con la historia de Lizardi y sus obras como he hecho hasta aquí, esa no es mi intención y hacer lo mismo en mayor profundidad ameritaría un texto mucho más grande que el pretendido, por lo que dejaré esta sección hasta aquí, no sin antes mencionar los últimos años de la vida de El Pensador. En 1823 es encarcelado por un folleto titulado Si dura más el Congreso, nos quedamos sin camisa., el mismo año con la prohibición total es acosado por el gobierno y el clero hasta lograr su excomunión, el 29 de diciembre se da el levantamiento de su excomunión. Al año siguiente, en Conversaciones del Payo y el Sacristán reconoce que su muerte se acerca debido a que se siente ya débil y enfermo. En estos años la junta que se formó para recompensar a los héroes de la independencia le asignó un sueldo de capitán retirado y se le nombró editor de La Gaceta del Gobierno. Con sus últimas fuerzas Lizardi prepara una edición de algunas obras como El Periquillo Sarniento, pero también publica algunas otras más pequeñas. El 27 de abril de 1827 redacta el Testamento y Despedida de El Pensador Mexicano, en el que reafirma sus convicciones como católico, rechaza la infalibilidad papal y todo tipo de supersticiones, finalmente se duele de dejar a su patria independiente de España pero no de Roma. El 21 de junio de 1827 muere José Joaquín Fernández de Lizardi.

 

LOGOS.

Comenzaré esta sección diciendo que Lizardi siempre tuvo un propósito de educar con sus obras, nunca una obra suya podría ser vista sin esta pretensión de educar y de divulgar la Ilustración. El Periquillo Sarniento es la obra más conocida de Lizardi y opaca a gran parte de sus demás obras, acaso algunos conocerán a Don Catrín de la Fachenda o a Quijotita y su prima, sin embargo, sus periódicos y folletos no son tan leídos, sino por los especialistas en la vida y obra de Lizardi.

El Periquillo Sarniento es la primera novela de Lizardi y con frecuencia se cita como la primera novela de hispanoamericana, se observan en ella los propósitos didácticos y moralizadores de su autor, pues desde el principio esta obra esta constituye como una serie de memorias del señor Pedro Sarmiento para sus hijos “para que os sepáis guardar y precaver de muchos de los peligros que amenazan y aun lastiman al hombre en el discurso de sus días […] Deseo que en esta lectura aprendáis a desechar muchos errores que notaréis admitidos por mí y por otros…” (Lizardi, [1830-1831]: 103). Esta obra, entonces, se muestra como una suerte anti–ideal en el que no sólo se narra la desgraciada vida de Perico y su proceso de redención, sino también se hacen profundas críticas a varias instituciones y se hacen frecuentes menciones de los ideales a los que debe aspirar el buen hombre.

El modelo bajo la cuál se concibe esta novela es el modelo de la novela picaresca que por entonces estaba en auge; algunos mencionan que al estilo del popularmente conocido como El Lazarillo de Tormes. Sin embargo, “la picaresca de Lizardi había de ser una picaresca marcada por el ideario de Rousseau y por el espíritu que difunde la Revolución Francesa, a lo que se suma el creciente sentimiento de independentismo.” (Ruiz, C. 2008: 39).

Desde mi punto de vista las partes más importantes de esta novela las constituyen aquellas en las que el Periquillo se encuentra en situaciones de encrucijada en su interior, entre tener que sobrevivir, sus deseos de una buena vida fácil y sus preceptos morales; cuando estos tres chocan es cuando se dan las situaciones que dan forma a su vida. Por primer ejemplo tenemos la situación que se da en su infancia, cuando su padre pretende hacerle aprender un oficio, a pesar de haber nacido en una casa de alguna nobleza, es por esta razón que su madre se opone a ello y Periquillo, que no tiene otra ambición sino divertirse y llevar una vida despreocupada, tampoco quiere, ganando esta batalla la posición de la madre.

Quizá el mayor ejemplo que pudiéramos poner de lo anterior, es su entrada al mundo criminal persuadido de sus ventajas por su amigo “Juan Largo”; a pesar de sus profundas contradicciones morales, Perico que está sólo en el mundo, pobre y desamparado, por fuerza del hambre y de una ligera comodidad sucumbe a los engaños de su amigo quien le ensaña al protagonista a hacer sus pequeñas fortunas a partir del juego, sobre esto hay un capítulo (IV del tomo II) en el que hace una crítica del juego. Acostumbrado ya a esta vida el protagonista continúa hasta que es descubierto y le dan una golpiza que lo manda al hospital, es ahí cuando hace la reflexión acerca del juego, en el hospital (siguiente capítulo) hace una crítica de los malos tratos y abusos que ocurren en ellos. Cuando sale del hospital, su amigo lo induce a Ladrón, en esta ocasión sus convicciones pesan más y no irá a cometer el robo, sin embargo, picado de la curiosidad acude al lugar donde es inculpado y es llevado a la cárcel. Este episodio de su estadía en la cárcel hace mella en él y hará todo lo posible porque nunca más en su vida caer en ese lugar tan despreciable del que también hace una seria crítica junto con la de los escribanos (C. I. tomo III).

Como estos, suceden muchos otros episodios (su aventura como doctor en Tula, la historia del trapiento, cuando se convierte en ciego para mendigar, etc.) que hacen ver las intenciones didácticas del autor, preocupado por las malas acciones de los hombres. Pretende así formar un equilibrio y mostrar con la primera parte de la vida de Perico lo que no se debe hacer, y con las críticas y comentarios sobre las malas acciones, así como con la parte final su proceso de redención lo que se constituye como el ideal que posteriormente será retomado durante el proceso de construcción de la identidad nacional, en el cual Lizardi sigue formando parte importa como editor de medios gubernamentales durante un gran periodo y después de su muerte con sus ideas, para conformar el ideal del “buen mexicano”.

Considero adecuado ahora revisar otros pocos trabajos de la monumental obra de Lizardi, comenzando diciendo que esta era una persona sumamente inteligente y del cuál todos los problemas le interesaban por el bien de la patria, podemos constatar esto en publicaciones como Receta o método curativo propuesto por medio de El Pensador en la presente peste, en la que da a conocer un método curativo que un amigo suyo, versado en la medicina, le hace llegar por medio de una carta, lo vemos también en Prevención de El Pensador, en la que critica la inflación de los precios por el almacenaje en rapiña de los productos alimenticios. También en Reflexión patriótica sobre la próxima elección, en la que hace comentarios sobre las bondades que traería el escoger a españoles y americanos por igual, tomando en cuenta sus méritos y no su lugar de procedencia, perteneciendo todos a un mismo pueblo, además de mostrar al mundo la magnanimidad de nuestra nación naciente que una vez constituida permita que quienes fueran sus enemigos sean ahora parte de su sociedad.

Para mí, mención aparte merece el folletito titulado La igualdad en los oficios, en el que se expone la dificultad y el dilema de un padre que quiere casar a su hijo con la hija de un platero siendo él zapatero, comienza entonces el diálogo con su compadre que pasaba por ahí. Dos son las enseñanzas o moralejas de este pequeño folleto; la primera, la más obvia y mencionada en el título mismo, sobre la igualdad de los oficios, la segunda, que se muestra ya hacia el final, sobre la importancia de la reflexión y la reforma, no porque lo hayan hecho las generaciones pasadas quiere decir que haya estado bien, que lo tengamos que seguir haciendo o cosa alguna parecida.

Vemos reflejados en este uno de los mayores ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa, la idea de cambio, la reforma, la crítica y el derrumbe de todo el viejo sistema.

En textos como El Pensador Mexicano en elogio de nuestro augusto soberano el señor Don Fernando VII el día 14 de octubre de 1814., o Justa defensa del excelentísimo señor virrey de Nueva España., se muestra su necesidad de protegerse durante las primeras etapas de la Independencia y sus afinidades con las autoridades. Sin embargo, estos dos textos deben verse separados, el primero es completamente una oda para Fernando VII, se le alaba por sus diversas virtudes después de haber sido encarcelado por los franceses y haber aprendido de ese proceso

Si FERNANDO no hubiera sido perseguido, no fuera tan amado; si siempre hubiera estado en pacífica posesión de sus estados, no hubiera sido tan deseado; y si jamás hubiera sido desgraciado, acaso no fuera tan piadoso, pues es indudable que mal se duele de las miserias ajenas el que nunca las ha padecido propias.

Así es que pueden decir las Españas: ¡feliz persecución!, ¡feliz cautiverio!, ¡feliz ausencia de nuestro rey, que tan amante y amado nos le han vuelto! (Lizardi. 1814).

Por su parte, el segundo texto me parece a mí más una crítica hacia los malos medios de comunicación, hacia aquellos que no hace sino alimentarse del espectáculo que provoca la calumnia, las mentiras, y otros medios ruines para tener audiencia, etc., así, desde el primer párrafo menciona

Si se hubiera de medir la ilustración y cultura de los pueblos según los más o menos folletos insultantes y atrevidos que se imprimen en ellos, podríamos lisonjearnos de que no hay país más ilustrado que el nuestro, en donde parece que toda la ciencia de muchos de nuestros escritores está vinculada en maldecir, roer y satirizar no sólo los escritos que no les gustan, sino también las personas determinadas que no confrontan con su modo de pensar. (Lizardi. 1820)

Por otro lado, en Chamorro y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América., así como en Contestación de El Pensador a la carta que se dice dirigida a él por el coronel don Agustín de Iturbide., vemos otro momento de su vida en el que se presentarán serias dificultades que lo llevarán a la cárcel, donde escribe la Defensa que El Pensador Mexicano presentó a la Junta de censura de esta capital., como ya se había dicho arriba. En el primer texto el autor expone tres razones por las cuáles la América debe ser independiente; la primera es que debe ser independiente por necesidad, en analogía con la naturaleza Lizardi a través de Chamorro, plantea que se ha llegado a la edad de la madurez en la que debe dirigirse ella misma, la segunda razón es que la América debe ser independiente por derecho pues dice “Pruébase. Así como ningún hombre nace destinado por Dios para vivir sujeto a otro hombre por todo el tiempo de su vida, así ninguna nación se ha creado para estar siempre dominada por otra.” (Lizardi. 1821 [a]), por último, la tercera razón es que la América debe ser independiente por su bien y por el de España pues “La España ha sido, es y será gravosa a la América por la dominación que ejerce sobre ella, y la América ha sido, es y será gravosa a la España por su inutilidad y las atenciones que la roba.” (Idem). Pese a todo ello el autor se mantiene protegido al decir que no desea la independencia en ese momento, sino hasta que las cortes la otorguen y que ya no se derrame la sangre de una guerra entre hermanos.

Entre legítima independencia o rigorosa Constitución no haya medio. Si es posible la independencia, sea verdadera y no política; y si no, no la queremos. Estamos bien hallados con la Constitución, y mejor queremos ser dependientes de España y constitucionales, que independientes de ella, pero esclavos y dependientes de cuatro tiranos mandarines colocados al frente del gobierno contra nuestra voluntad. (Id.)

En la Contestación… Lizardi refiere a una carta en la que se le hacían numerosas preguntas sobre el texto anterior, pero preguntas bobas para su gusto pues la primera de ellas es: ¿es justa o no la independencia?, responde entonces él que eso ya ha sido tocado en el texto de Chamorro y Dominiquín… que primero hay que saber leer y comprender y luego se pueden hacer preguntas

Dice usted que engaño al público con mis astucias, ¿cuáles son éstas?, ¿mi papel de Chamorro y Dominiquín? Es usted muy Juan. ¿Qué no lo entiende usted? Pues en las casas de los señores Espinosa, Torres, Chousal u otro preceptor de primeras letras, hay silabarios y enseñan a pronunciar estas sílabas: po-lí-ti-ca. Con que aprenda usted a deletrear, y luego aprenderá (yo le enseñaré gratis) a criticar, que es arte más difícil y complicado. (Lizardi, 1821 [b])

Vemos entonces como esta Contestación… se configura como una defensa del primer texto en contra de alguien que desea criticar, que desea sembrar la duda y la confusión, etc.

Finalmente, este breve periodo termina con su Defensa… en la que tiene que hacer frente a la Junta de censura y se defiende haciendo referencia principalmente a Chamorro y Dominiquín…, de la siguiente manera

Sedición, en su genuino y literal sentido, dice el Diccionario castellano que es tumulto, alboroto confuso o levantamiento popular contra el príncipe o señor, o indesobediencia de sus magistrados, conspirando a algún mal hecho, en bandos y parcialidades. Sedicioso también [es] el que causa alborotos y sediciones, es decir, el que aconseja o inspira los tumultos y sediciones.

En vista, pues, de estas definiciones que no se pueden desmentir si nos atenemos al legítimo significado de las voces, no sé cómo puedan calificarse de sediciosos mis papeles, ni en qué consista la provocación al tumulto o a los alborotos populares, ni menos a la separación de la América de España, cuando de los mismos impresos se colige todo lo contrario. Es decir, que no haya independencia ni alborotos, que este reino permanezca unido con España por conveniencia de ambos hemisferios, que dejen las armas los rebeldes y que no se derrame una sola gota de sangre española ni americana por esta causa.

[…]

Si yo hablé sobre independencia, no fue con espíritu de sedición ni con deseo de la separación de los dos continentes, como se prueba de las repetidas contrarias expresiones que se leen en todos mis impresos, especialmente en los calificados, sino con el objeto de que no la emprendieran por ahora, con un rompimiento inmaturo y que pueda acarrearnos una anarquía funesta, sino que se esperen a que las Cortes la decreten cuando convenga. Esto no se puede negar porque está escrito de mi pluma e impreso en mis papeles públicos.

[…]

Esto preví yo, y no queriendo que mi patria se desespere, y ocurra al último remedio, una salus victis nullam sperare salutem, traté de consolarla con la justicia de sus derechos y con la esperanza de que la misma España la pondrá en posesión de ellos algún día en fuerza de la justicia de su causa. (Lizardi. Marzo de 1821)

Ahora bien, cuando logra salir de la cárcel y se une al ejército de Iturbide, tiene las tareas de edición de folletos y textos para el ejército y la difusión de las ideas entre la población, así dos ejemplos de esta otra etapa son: A las valientes tropas del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías., y Un puñado de verdades a nuestros enemigos., el primero se dirige al ejército y es un discurso para levantar la moral de la tropa (no decaída, pero siempre susceptible) y hacerles ver que lo que hacen es la más justa de las causas, la libertad de la patria, por ejemplo, con párrafos con el siguiente

Soldados: cualquiera de vosotros es un héroe, porque sufrís con constancia las fatigas y las penalidades de la guerra; peleáis con ardimiento y con valor por la más santa de las causas, esto es, por hacer libre a vuestra patria. Nada tenéis que envidiar a los antiguos griegos y romanos, ni a los modernos americanos y españoles. Éstos presentaron sus pechos a la muerte por llevar a sus patrias la libertad, y así hicieron sus nombres inmortales, ¿y vosotros peleáis por otra cosa? (Lizardi. 1821 [d])

El segundo, por su parte, es un discurso en reclamo dirigido a quienes se encuentran en contra de la independencia haciendo ver que no es el hecho de la pertenencia a España como un solo y único reino y la unión de las personas lo que les importa, sino que sólo ven por su interés.

Ni defendéis los derechos del rey, ni a la patria, ni la religión, sino la antigua posesión en que habéis estado de dominarnos, y la verdad que ya los americanos no quieren sufrir tan vergonzoso yugo.

La verdad que sois muy malagradecidos, pues cuando el señor general Iturbide ha jurado conservar estos dominios a la dinastía de la casa de Borbón, conciliar los intereses de España con los nuestros, proteger vuestros individuos e intereses, y dejaros abiertas las puertas de la virtud y el mérito, estáis pensando en recibir con las armas a vuestro amigo, a vuestro benefactor y a unas tropas que pertenecen a una nación magnánima y guerrera.

La verdad, que sois unos traidores, pues no reconocéis a las legítimas autoridades: depusisteis al señor Apodaca y no queréis reconocer al señor O'Donojú, arriesgando en esto no sólo vuestras vidas, familias e intereses, sino tal vez los de la Madre Patria. ¡Tal es vuestra lealtad e integridad! (Lizardi. 1821 [e])

Dejo esta sección hasta aquí pues no pretendo revisar toda la obra de Lizardi y me parece que ha sido suficiente con lo revisado hasta ahora para poder dar cuenta de algunas de las más importantes ideas de Lizardi y observar como era un ilustrado, por ser él liberal (aunque en muchas ocasiones encubierto por su seguridad), pretender la educación de sus compatriotas, criticar las viejas instituciones y la corrupción, etc., desde hace tiempo, cuando leí la introducción de El Periquillo Sarniento pienso en Lizardi como en una especie de Voltaire en nuestra tierra.

  

EPÍLOGO.

No puedo añadir mucho a lo ya dicho, se hace evidente que Lizardi era uno de los más libérrimos personajes que nuestra historia ha tenido, que se preocupaba mucho por la situación de la patria, que procuraba la instrucción de sus compatriotas, etc., Es importante resaltar tanto estos aspectos como el papel fundamental que jugó en la independencia como uno de los mayores “manipuladores” de conciencias, que su obra jugó un papel principal en la ideología de unos y otros es innegable.

Así mismo, cabe resaltar también la trascendencia de su obra para nosotros, en nuestros días todavía es frecuente la lectura de Lizardi en las escuelas, primarias y secundarias, preparatorias y hasta universidades, en donde se lee principalmente El Periquillo Sarniento, a veces por su importancia como primera novela mexicana e hispanoamericana que dio forma a la tradición de este estilo literario en nuestro país, o por su importancia como ejemplar de la novela picaresca, o bien como una de las obras que ha impactado en nuestra historia, cultura e identidad y en nuestros ideales del buen vivir.

 

 

FUENTES.

Fernández de Lizardi, José Joaquín.

1812

 La igualdad en los oficios. [Folleto]. México: Oficina de Ontiveros. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=la-igualdad-en-los-oficios

1813

a)      Prevención de El Pensador. [Folleto]. México: Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=prevencion-de-el-pensador

b)      Receta o método curativo propuesto por medio de El Pensador en la presente peste. [Folleto]. México: Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=receta-o-metodo-curativo-propuesto-por-medio-de-el-pensador-en-la-presente-peste

c)      Reflexión patriótica sobre la próxima elección. [Folleto].  México: Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=reflexion-patriotica-sobre-la-proxima-eleccion

1814

El Pensador Mexicano en elogio de nuestro augusto soberano el señor Don Fernando VII el día 14 de octubre de 1814. [Folleto]. México: Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=el-pensador-mexicano-en-elogio-de-nuestro-augusto-soberano-el-senor-don-fernando-vii-el-dia-14-de-octubre-de-1814

1820

 Justa defensa del excelentísimo señor virrey de Nueva España. México: Oficina de don Juan Bautista de Arzipe. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=justa-defensa-del-excelentisimo-senor-virrey-de-nueva-espana

1821

a)      Chamorro y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América. México: Oficina de D. J. M. Benavente y socios. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=chamorro-y-dominiquin-dialogo-jocoserio-sobre-la-independencia-de-la-america

b)      Contestación de El Pensador a la carta que se dice dirigida a él por el coronel don Agustín de Iturbide. México: D. J. M. Benavente y socios. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=contestacion-de-el-pensador-a-la-carta-que-se-dice-dirigida-a-el-por-el-coronel-don-agustin-de-iturbide

c)      Defensa que El Pensador Mexicano presentó a la Junta de censura de esta capital. México: Imprenta de don Mariano Ontiveros. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=defensa-que-el-pensador-mexicano-presento-a-la-junta-de-censura-de-esta-capital

d)      A las valientes tropas del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías. México: Imprenta Portátil del Ejército. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=a-las-valientes-tropas-del-ejercito-imperial-mexicano-de-las-tres-garantias

e)      Un puñado de verdades a nuestros enemigos. México: Imprenta del Ejército Imperial. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=un-punado-de-verdades-a-nuestros-enemigos

(2008 [1830-1831]) El Periquillo Sarniento. [Novela]. Madrid: Cátedra.

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