Reseña de la obra de Lizardi.
Por: Brandon Méndez Tapia.
PRÓLOGO.
Este trabajo nace como resultado,
en primer lugar, de la lectura de la novela El Periquillo Sarniento,
pero al leer su introducción me di cuenta que podría extenderse bastante un
trabajo sobre la importancia que tuvo José Joaquín Fernández de Lizardi para el
desarrollo del proceso de “Ilustración” en México, la independencia de nuestro
país y la posterior configuración de la identidad nacional. Trataré entonces de
observar en esta introducción cuestiones biográficas del autor relacionadas con
sus obras, en el desarrollo los elementos principales y cómo es que funcionan para
los propósitos que Lizardi se planteó durante toda su vida, posteriormente en
el epílogo realizaré algunas consideraciones sobre las obras revisadas.
En primer lugar, algunos
datos sobre la vida de Lizardi; él nació en México el 15 de noviembre de 1776,
su madre era española y su padre era mexicano, a la corta edad de cuatro años
se traslada la familia a Tepotzotlán, donde cursará su primera educación,
posteriormente será enviado de nuevo a México para estudiar en el Colegio de
San Ildefonso, de este momento de su vida sale a relucirse un poco de las
condiciones del Colegio, entre otras, en El Periquillo Sarniento que
escribirá mucho tiempo después. No se tiene constancia exacta de que haya
logrado terminar el colegio, pues tuvo que dejarlo a más de la mitad de la
carrera cursada, porque su padre moría. Sin embargo, algunos biógrafos piensan
que sí recibió el grado de Bachiller en Artes en San Ildefonso, para luego
estudiar Teología.
Por el mismo tiempo que salía
del colegio, en 1798, tuvo que encontrarse un trabajo, el cual consiguió como juez
interino en Taxco y posteriormente en un pequeño pueblo del distrito de
Acapulco. En 1805 contrae matrimonio con Dolores Orendain, y es hasta 1808 que
aparece su primera obra la Polaca, en honor de Fernando VII. En 1810 sucedió
un episodio por el que Lizardi va a tener su primera estadía en la cárcel; los
insurgentes se acercaban a la ciudad y Lizardi tenía un cargo importante en la
ciudad con relación directa con el virrey, por lo que de inmediato dio aviso
del peligro y proclamó su fidelidad, el virrey autoriza a Lizardi y a las demás
autoridades para que pongan en marcha las acciones necesarias para que Taxco
permaneciera fiel, sin embargo, a la llegada de los insurgentes fueron
recibidos como héroes. Cuando los realistas entran en la ciudad, tiempo después,
se incautan todos los bienes de Lizardi y se prepara su juicio y el de otras
autoridades. A partir de este momento su vida encontrará en medio de la duda y
la desconfianza, por un lado, las autoridades españolas no confiaban en él por
el incidente en Taxco y por otro, cuando finalmente se unió a Iturbide, los
insurgentes se quejaban de sus primeros escritos y de su blandeza para con los
enemigos y su afán de no derramar la sangre.
A partir de 1812, con la
Constitución de Cádiz y la libertad de imprenta, Lizardi abre un periódico
llamado El Pensador Mexicano, el cuál posteriormente adoptará como
pseudónimo, en este periódico se hablan de los problemas del país extensamente,
desde cuestiones de política hasta salud pública. En 1815, todavía con El
Pensador… salen a la luz otros varios periódicos como Las sombras de
Heráclito y Demócrito del cuál sólo salen dos números, sale también en mayo
la Alacena de las Frioleras y en agosto del año siguiente aparece su
suplemento, los Cajoncitos de la Alacena.
Conforme avanza el
desarrollo de la Independencia la censura aumenta en grado proporcional y
Lizardi va encontrando muchas dificultades para el periodismo, comienza
entonces a tantear el terreno de la narración en novela. Aparece por entonces
(1816) El Periquillo Sarniento, más como una necesidad vital que
literaria, pues Lizardi fue de uno de los pocos personajes que vivían de sus
publicaciones. Los tres primeros tomos salen sin problema como entregas
periódicas, el cuarto y quinto fueron prohibidos por el censor y sólo se
publicaron después de su muerte, en 1831.
En esta misma época salen
también otras obras como la edición de sus Fábulas (1817), Las Noches
tristes (1818), La Quijotita y su prima (1818 y 1819) y trabaja
también en Don Catrín de la Fachenda que es aprobado por el censor en
1820.
En 1820 puede dedicarse
otra vez al periodismo y salen a la luz El Conductor Eléctrico y
múltiples folletos de los cuáles parece el más importante Chamorro y
Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América., así
como la Contestación de El Pensador a la carta que se dice dirigida él por
el coronel don Agustín de Iturbide., por los cuáles será arrestado con
cargos de sedición. Desde la cárcel escribirá su Defensa que El Pensador
Mexicano presentó a la Junta de censura de esta capital, en la que se
muestra como contrario a los métodos de la Independencia, siendo que prefiere
una independencia por la Cortes, sin que se derrame sangre de españoles y
mexicanos, o bien prefiere no tenerla. Tiempo después, ya cuando se une a
Iturbide, harto de la guerra se mostrará como defensor de los medios necesarios
para conseguir la independencia, incluyendo la violencia que antes tanto
rechazaba.
Aunque podría seguir con
la historia de Lizardi y sus obras como he hecho hasta aquí, esa no es mi
intención y hacer lo mismo en mayor profundidad ameritaría un texto mucho más
grande que el pretendido, por lo que dejaré esta sección hasta aquí, no sin
antes mencionar los últimos años de la vida de El Pensador. En 1823 es
encarcelado por un folleto titulado Si dura más el Congreso, nos quedamos
sin camisa., el mismo año con la prohibición total es acosado por el
gobierno y el clero hasta lograr su excomunión, el 29 de diciembre se da el
levantamiento de su excomunión. Al año siguiente, en Conversaciones del Payo
y el Sacristán reconoce que su muerte se acerca debido a que se siente ya
débil y enfermo. En estos años la junta que se formó para recompensar a los
héroes de la independencia le asignó un sueldo de capitán retirado y se le
nombró editor de La Gaceta del Gobierno. Con sus últimas fuerzas Lizardi
prepara una edición de algunas obras como El Periquillo Sarniento, pero
también publica algunas otras más pequeñas. El 27 de abril de 1827 redacta el Testamento
y Despedida de El Pensador Mexicano, en el que reafirma sus convicciones
como católico, rechaza la infalibilidad papal y todo tipo de supersticiones,
finalmente se duele de dejar a su patria independiente de España pero no de
Roma. El 21 de junio de 1827 muere José Joaquín Fernández de Lizardi.
LOGOS.
Comenzaré esta sección
diciendo que Lizardi siempre tuvo un propósito de educar con sus obras, nunca
una obra suya podría ser vista sin esta pretensión de educar y de divulgar la
Ilustración. El Periquillo Sarniento es la obra más conocida de Lizardi
y opaca a gran parte de sus demás obras, acaso algunos conocerán a Don
Catrín de la Fachenda o a Quijotita y su prima, sin embargo, sus
periódicos y folletos no son tan leídos, sino por los especialistas en la vida
y obra de Lizardi.
El Periquillo Sarniento
es la primera novela de Lizardi y con frecuencia se cita como la primera novela
de hispanoamericana, se observan en ella los propósitos didácticos y
moralizadores de su autor, pues desde el principio esta obra esta constituye
como una serie de memorias del señor Pedro Sarmiento para sus hijos “para que
os sepáis guardar y precaver de muchos de los peligros que amenazan y aun
lastiman al hombre en el discurso de sus días […] Deseo que en esta lectura
aprendáis a desechar muchos errores que notaréis admitidos por mí y por otros…”
(Lizardi, [1830-1831]: 103). Esta obra, entonces, se muestra como una suerte
anti–ideal en el que no sólo se narra la desgraciada vida de Perico y su
proceso de redención, sino también se hacen profundas críticas a varias
instituciones y se hacen frecuentes menciones de los ideales a los que debe
aspirar el buen hombre.
El modelo bajo la cuál se
concibe esta novela es el modelo de la novela picaresca que por entonces estaba
en auge; algunos mencionan que al estilo del popularmente conocido como El
Lazarillo de Tormes. Sin embargo, “la picaresca de Lizardi había de ser una
picaresca marcada por el ideario de Rousseau y por el espíritu que difunde la
Revolución Francesa, a lo que se suma el creciente sentimiento de
independentismo.” (Ruiz, C. 2008: 39).
Desde mi punto de vista
las partes más importantes de esta novela las constituyen aquellas en las que
el Periquillo se encuentra en situaciones de encrucijada en su interior, entre
tener que sobrevivir, sus deseos de una buena vida fácil y sus preceptos
morales; cuando estos tres chocan es cuando se dan las situaciones que dan
forma a su vida. Por primer ejemplo tenemos la situación que se da en su
infancia, cuando su padre pretende hacerle aprender un oficio, a pesar de haber
nacido en una casa de alguna nobleza, es por esta razón que su madre se opone a
ello y Periquillo, que no tiene otra ambición sino divertirse y llevar una vida
despreocupada, tampoco quiere, ganando esta batalla la posición de la madre.
Quizá el mayor ejemplo
que pudiéramos poner de lo anterior, es su entrada al mundo criminal persuadido
de sus ventajas por su amigo “Juan Largo”; a pesar de sus profundas
contradicciones morales, Perico que está sólo en el mundo, pobre y desamparado,
por fuerza del hambre y de una ligera comodidad sucumbe a los engaños de su
amigo quien le ensaña al protagonista a hacer sus pequeñas fortunas a partir
del juego, sobre esto hay un capítulo (IV del tomo II) en el que hace una
crítica del juego. Acostumbrado ya a esta vida el protagonista continúa hasta que
es descubierto y le dan una golpiza que lo manda al hospital, es ahí cuando
hace la reflexión acerca del juego, en el hospital (siguiente capítulo) hace
una crítica de los malos tratos y abusos que ocurren en ellos. Cuando sale del
hospital, su amigo lo induce a Ladrón, en esta ocasión sus convicciones pesan
más y no irá a cometer el robo, sin embargo, picado de la curiosidad acude al
lugar donde es inculpado y es llevado a la cárcel. Este episodio de su estadía
en la cárcel hace mella en él y hará todo lo posible porque nunca más en su
vida caer en ese lugar tan despreciable del que también hace una seria crítica
junto con la de los escribanos (C. I. tomo III).
Como estos, suceden
muchos otros episodios (su aventura como doctor en Tula, la historia del
trapiento, cuando se convierte en ciego para mendigar, etc.) que hacen ver las
intenciones didácticas del autor, preocupado por las malas acciones de los
hombres. Pretende así formar un equilibrio y mostrar con la primera parte de la
vida de Perico lo que no se debe hacer, y con las críticas y comentarios sobre
las malas acciones, así como con la parte final su proceso de redención lo que
se constituye como el ideal que posteriormente será retomado durante el proceso
de construcción de la identidad nacional, en el cual Lizardi sigue formando
parte importa como editor de medios gubernamentales durante un gran periodo y
después de su muerte con sus ideas, para conformar el ideal del “buen
mexicano”.
Considero adecuado ahora
revisar otros pocos trabajos de la monumental obra de Lizardi, comenzando
diciendo que esta era una persona sumamente inteligente y del cuál todos los
problemas le interesaban por el bien de la patria, podemos constatar esto en
publicaciones como Receta o método curativo propuesto por medio de El
Pensador en la presente peste, en la que da a conocer un método curativo
que un amigo suyo, versado en la medicina, le hace llegar por medio de una
carta, lo vemos también en Prevención de El Pensador, en la que critica
la inflación de los precios por el almacenaje en rapiña de los productos
alimenticios. También en Reflexión patriótica sobre la próxima elección,
en la que hace comentarios sobre las bondades que traería el escoger a
españoles y americanos por igual, tomando en cuenta sus méritos y no su lugar
de procedencia, perteneciendo todos a un mismo pueblo, además de mostrar al
mundo la magnanimidad de nuestra nación naciente que una vez constituida
permita que quienes fueran sus enemigos sean ahora parte de su sociedad.
Para mí, mención aparte
merece el folletito titulado La igualdad en los oficios, en el que se
expone la dificultad y el dilema de un padre que quiere casar a su hijo con la
hija de un platero siendo él zapatero, comienza entonces el diálogo con su
compadre que pasaba por ahí. Dos son las enseñanzas o moralejas de este pequeño
folleto; la primera, la más obvia y mencionada en el título mismo, sobre la
igualdad de los oficios, la segunda, que se muestra ya hacia el final, sobre la
importancia de la reflexión y la reforma, no porque lo hayan hecho las
generaciones pasadas quiere decir que haya estado bien, que lo tengamos que
seguir haciendo o cosa alguna parecida.
ZAPATERO: ¡Valiente solución! Pues oiga usted, fue un
obispo a un convento de monjas a asistir a unas vísperas y oyó que
cantaban candiletas. Acabáronse. Hizo llamar a la abadesa y le
dijo: Madre, que lean bien la antífona las religiosas; no
dice candileta, sino quam dilecta. Es verdad,
ilustrísimo señor, dijo la abadesa, ya lo hemos visto; pero candileta han dicho
nuestras antepasadas y candileta hemos de decir
nosotras in saecula saeculorum. ¡Qué tal!, compadre.
(Lizardi.1812)
Vemos reflejados en este
uno de los mayores ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa, la idea
de cambio, la reforma, la crítica y el derrumbe de todo el viejo sistema.
En textos como El
Pensador Mexicano en elogio de nuestro augusto soberano el señor Don Fernando
VII el día 14 de octubre de 1814., o Justa defensa del excelentísimo
señor virrey de Nueva España., se muestra su necesidad de protegerse
durante las primeras etapas de la Independencia y sus afinidades con las
autoridades. Sin embargo, estos dos textos deben verse separados, el primero es
completamente una oda para Fernando VII, se le alaba por sus diversas virtudes
después de haber sido encarcelado por los franceses y haber aprendido de ese
proceso
Si FERNANDO no hubiera sido perseguido, no fuera tan
amado; si siempre hubiera estado en pacífica posesión de sus estados, no
hubiera sido tan deseado; y si jamás hubiera sido desgraciado, acaso no fuera
tan piadoso, pues es indudable que mal se duele de las miserias ajenas el que
nunca las ha padecido propias.
Así es que pueden decir las Españas: ¡feliz
persecución!, ¡feliz cautiverio!, ¡feliz ausencia de nuestro rey, que tan
amante y amado nos le han vuelto! (Lizardi. 1814).
Por su parte, el segundo
texto me parece a mí más una crítica hacia los malos medios de comunicación,
hacia aquellos que no hace sino alimentarse del espectáculo que provoca la
calumnia, las mentiras, y otros medios ruines para tener audiencia, etc., así,
desde el primer párrafo menciona
Si
se hubiera de medir la ilustración y cultura de los pueblos según los más o
menos folletos insultantes y atrevidos que se imprimen en ellos, podríamos
lisonjearnos de que no hay país más ilustrado que el nuestro, en donde parece
que toda la ciencia de muchos de nuestros escritores está vinculada en
maldecir, roer y satirizar no sólo los escritos que no les gustan, sino también
las personas determinadas que no confrontan con su modo de pensar. (Lizardi.
1820)
Por otro lado, en Chamorro
y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América., así
como en Contestación de El Pensador a la carta que se dice dirigida a él por
el coronel don Agustín de Iturbide., vemos otro momento de su vida en el
que se presentarán serias dificultades que lo llevarán a la cárcel, donde
escribe la Defensa que El Pensador Mexicano presentó a la Junta de censura
de esta capital., como ya se había dicho arriba. En el primer texto el
autor expone tres razones por las cuáles la América debe ser independiente; la
primera es que debe ser independiente por necesidad, en analogía con la
naturaleza Lizardi a través de Chamorro, plantea que se ha llegado a la edad de
la madurez en la que debe dirigirse ella misma, la segunda razón es que la
América debe ser independiente por derecho pues dice “Pruébase. Así como ningún
hombre nace destinado por Dios para vivir sujeto a otro hombre por todo el
tiempo de su vida, así ninguna nación se ha creado para estar siempre dominada
por otra.” (Lizardi. 1821 [a]), por último, la tercera razón es que la América
debe ser independiente por su bien y por el de España pues “La España ha
sido, es y será gravosa a la América por la dominación que ejerce sobre ella, y
la América ha sido, es y será gravosa a la España por su inutilidad y las
atenciones que la roba.” (Idem). Pese a todo ello el autor se mantiene
protegido al decir que no desea la independencia en ese momento, sino hasta que
las cortes la otorguen y que ya no se derrame la sangre de una guerra entre
hermanos.
Entre legítima independencia o rigorosa Constitución no haya
medio. Si es posible la independencia, sea verdadera y no política; y si no, no
la queremos. Estamos bien hallados con la Constitución, y mejor queremos ser
dependientes de España y constitucionales, que independientes de ella, pero
esclavos y dependientes de cuatro tiranos mandarines colocados al frente del
gobierno contra nuestra voluntad. (Id.)
En la Contestación…
Lizardi refiere a una carta en la que se le hacían numerosas preguntas sobre el
texto anterior, pero preguntas bobas para su gusto pues la primera de ellas es:
¿es justa o no la independencia?, responde entonces él que eso ya ha sido
tocado en el texto de Chamorro y Dominiquín… que primero hay que saber
leer y comprender y luego se pueden hacer preguntas
Dice
usted que engaño al público con mis astucias, ¿cuáles
son éstas?, ¿mi papel de Chamorro y Dominiquín? Es
usted muy Juan. ¿Qué no lo entiende usted? Pues en las
casas de los señores Espinosa, Torres, Chousal u otro preceptor de primeras
letras, hay silabarios y enseñan a pronunciar estas sílabas: po-lí-ti-ca.
Con que aprenda usted a deletrear, y luego aprenderá (yo le enseñaré gratis)
a criticar, que es arte más difícil y complicado. (Lizardi, 1821 [b])
Vemos entonces como esta Contestación…
se configura como una defensa del primer texto en contra de alguien que desea
criticar, que desea sembrar la duda y la confusión, etc.
Finalmente, este breve
periodo termina con su Defensa… en la que tiene que hacer frente a la
Junta de censura y se defiende haciendo referencia principalmente a Chamorro
y Dominiquín…, de la siguiente manera
Sedición, en
su genuino y literal sentido, dice el Diccionario castellano
que es tumulto, alboroto confuso o levantamiento popular contra el príncipe o
señor, o indesobediencia de sus magistrados, conspirando a algún mal hecho, en
bandos y parcialidades. Sedicioso también [es] el que causa alborotos y
sediciones, es decir, el que aconseja o inspira los tumultos y sediciones.
En vista, pues, de estas definiciones que no se pueden
desmentir si nos atenemos al legítimo significado de las voces, no sé cómo
puedan calificarse de sediciosos mis papeles, ni en qué consista la provocación
al tumulto o a los alborotos populares, ni menos a la separación de la América
de España, cuando de los mismos impresos se colige todo lo contrario. Es decir,
que no haya independencia ni alborotos, que este reino permanezca unido con
España por conveniencia de ambos hemisferios, que dejen las armas los rebeldes
y que no se derrame una sola gota de sangre española ni americana por esta
causa.
[…]
Si
yo hablé sobre independencia, no fue con espíritu de sedición ni con deseo de
la separación de los dos continentes, como se prueba de las repetidas
contrarias expresiones que se leen en todos mis impresos, especialmente en los
calificados, sino con el objeto de que no la emprendieran por ahora, con un
rompimiento inmaturo y que pueda acarrearnos una anarquía funesta, sino que se
esperen a que las Cortes la decreten cuando convenga. Esto no se puede negar
porque está escrito de mi pluma e impreso en mis papeles públicos.
[…]
Esto
preví yo, y no queriendo que mi patria se desespere, y ocurra al último
remedio, una salus victis nullam sperare salutem,
traté de consolarla con la justicia de sus derechos y con la esperanza de
que la misma España la pondrá en posesión de ellos algún día en fuerza de la
justicia de su causa. (Lizardi. Marzo de 1821)
Ahora bien, cuando logra
salir de la cárcel y se une al ejército de Iturbide, tiene las tareas de
edición de folletos y textos para el ejército y la difusión de las ideas entre
la población, así dos ejemplos de esta otra etapa son: A las valientes
tropas del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías., y Un
puñado de verdades a nuestros enemigos., el primero se dirige al ejército y
es un discurso para levantar la moral de la tropa (no decaída, pero siempre
susceptible) y hacerles ver que lo que hacen es la más justa de las causas, la
libertad de la patria, por ejemplo, con párrafos con el siguiente
Soldados:
cualquiera de vosotros es un héroe, porque sufrís con constancia las fatigas y
las penalidades de la guerra; peleáis con ardimiento y con valor por la más
santa de las causas, esto es, por hacer libre a vuestra patria. Nada tenéis que
envidiar a los antiguos griegos y romanos, ni a los modernos americanos y
españoles. Éstos presentaron sus pechos a la muerte por llevar a sus patrias la
libertad, y así hicieron sus nombres inmortales, ¿y vosotros peleáis por otra
cosa? (Lizardi. 1821 [d])
El segundo, por su parte,
es un discurso en reclamo dirigido a quienes se encuentran en contra de la
independencia haciendo ver que no es el hecho de la pertenencia a España como
un solo y único reino y la unión de las personas lo que les importa, sino que
sólo ven por su interés.
Ni defendéis los derechos del rey, ni a la patria, ni la
religión, sino la antigua posesión en que habéis estado de dominarnos, y la
verdad que ya los americanos no quieren sufrir tan vergonzoso yugo.
La verdad que sois muy malagradecidos,
pues cuando el señor general Iturbide ha jurado conservar estos dominios a la
dinastía de la casa de Borbón, conciliar los intereses de España con los
nuestros, proteger vuestros individuos e intereses, y
dejaros abiertas las puertas de la virtud y el mérito, estáis pensando en
recibir con las armas a vuestro amigo, a vuestro benefactor y a unas tropas que
pertenecen a una nación magnánima y guerrera.
La verdad, que sois unos traidores, pues
no reconocéis a las legítimas autoridades: depusisteis al señor Apodaca y no
queréis reconocer al señor O'Donojú, arriesgando en esto no
sólo vuestras vidas, familias e intereses, sino tal vez los de la Madre Patria.
¡Tal es vuestra lealtad e integridad! (Lizardi. 1821 [e])
Dejo esta sección hasta
aquí pues no pretendo revisar toda la obra de Lizardi y me parece que ha sido
suficiente con lo revisado hasta ahora para poder dar cuenta de algunas de las
más importantes ideas de Lizardi y observar como era un ilustrado, por ser él
liberal (aunque en muchas ocasiones encubierto por su seguridad), pretender la
educación de sus compatriotas, criticar las viejas instituciones y la
corrupción, etc., desde hace tiempo, cuando leí la introducción de El
Periquillo Sarniento pienso en Lizardi como en una especie de Voltaire en
nuestra tierra.
EPÍLOGO.
No puedo añadir mucho a
lo ya dicho, se hace evidente que Lizardi era uno de los más libérrimos
personajes que nuestra historia ha tenido, que se preocupaba mucho por la
situación de la patria, que procuraba la instrucción de sus compatriotas, etc.,
Es importante resaltar tanto estos aspectos como el papel fundamental que jugó
en la independencia como uno de los mayores “manipuladores” de conciencias, que
su obra jugó un papel principal en la ideología de unos y otros es innegable.
Así mismo, cabe resaltar
también la trascendencia de su obra para nosotros, en nuestros días todavía es
frecuente la lectura de Lizardi en las escuelas, primarias y secundarias,
preparatorias y hasta universidades, en donde se lee principalmente El
Periquillo Sarniento, a veces por su importancia como primera novela
mexicana e hispanoamericana que dio forma a la tradición de este estilo
literario en nuestro país, o por su importancia como ejemplar de la novela
picaresca, o bien como una de las obras que ha impactado en nuestra historia,
cultura e identidad y en nuestros ideales del buen vivir.
FUENTES.
Fernández de Lizardi,
José Joaquín.
1812
La igualdad en los oficios. [Folleto].
México: Oficina de Ontiveros. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=la-igualdad-en-los-oficios
1813
a) Prevención
de El Pensador. [Folleto]. México: Imprenta de doña
María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=prevencion-de-el-pensador
b) Receta
o método curativo propuesto por medio de El Pensador en la presente peste.
[Folleto]. México: Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=receta-o-metodo-curativo-propuesto-por-medio-de-el-pensador-en-la-presente-peste
c) Reflexión
patriótica sobre la próxima elección. [Folleto]. México: Imprenta de doña María Fernández de
Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=reflexion-patriotica-sobre-la-proxima-eleccion
1814
El
Pensador Mexicano en elogio de nuestro augusto soberano el señor Don Fernando
VII el día 14 de octubre de 1814. [Folleto]. México:
Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=el-pensador-mexicano-en-elogio-de-nuestro-augusto-soberano-el-senor-don-fernando-vii-el-dia-14-de-octubre-de-1814
1820
Justa defensa del excelentísimo señor
virrey de Nueva España. México: Oficina de don Juan Bautista de Arzipe.
Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=justa-defensa-del-excelentisimo-senor-virrey-de-nueva-espana
1821
a) Chamorro
y Dominiquín. Diálogo jocoserio sobre la independencia de la América.
México: Oficina de D. J. M. Benavente y socios. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=chamorro-y-dominiquin-dialogo-jocoserio-sobre-la-independencia-de-la-america
b) Contestación
de El Pensador a la carta que se dice dirigida a él por el coronel don Agustín
de Iturbide. México: D. J. M. Benavente y socios.
Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=contestacion-de-el-pensador-a-la-carta-que-se-dice-dirigida-a-el-por-el-coronel-don-agustin-de-iturbide
c) Defensa
que El Pensador Mexicano presentó a la Junta de censura de esta capital.
México: Imprenta de don Mariano Ontiveros. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=defensa-que-el-pensador-mexicano-presento-a-la-junta-de-censura-de-esta-capital
d) A
las valientes tropas del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías.
México: Imprenta Portátil del Ejército. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=a-las-valientes-tropas-del-ejercito-imperial-mexicano-de-las-tres-garantias
e) Un
puñado de verdades a nuestros enemigos. México: Imprenta del
Ejército Imperial. Obtenido de https://www.iifilologicas.unam.mx/obralizardi/index.php?page=un-punado-de-verdades-a-nuestros-enemigos
(2008
[1830-1831]) El Periquillo Sarniento. [Novela]. Madrid: Cátedra.
Comentarios
Publicar un comentario